Parashá Nitzavim: Unidos y Eligiendo la Vida

Parashá Nitzavim: Unidos y Eligiendo la Vida

Parashá Nitzavim: Unidos y Eligiendo la Vida

Introducción: La parashá de la semana pasada, Ki Tavó, relató las bendiciones y maldiciones que recaerían sobre el pueblo de Israel según cumplieran o no los mandamientos de Dios. Terminó con una ceremonia impactante en los montes Guerizim y Ebal, donde el pueblo escuchó las consecuencias de sus decisiones. También se recalcó la importancia de recordar los milagros que Dios hizo en Egipto y en el desierto, y concluyó recordando que el pacto con Dios es serio y obligatorio.

La Parashá en Palabras Sencillas: En Nitzavim, Moshé reúne a todo el pueblo de Israel—hombres, mujeres, niños, ancianos, líderes, conversos, e incluso los leñadores y aguateros—todos juntos ante Dios. Moshé les dice que están entrando en un pacto con Dios, una promesa que durará para siempre, no solo con los presentes, sino también con las futuras generaciones. Advierte que nadie debe pensar que puede apartarse en secreto de Dios y adorar a otros dioses creyendo que no le pasará nada. Si alguien actúa así, Dios no lo perdonará; al contrario, su enojo se encenderá y todas las maldiciones escritas en la Torá caerán sobre esa persona. La tierra quedará desolada, y otras naciones verán la destrucción y preguntarán por qué sucedió. La respuesta será que el pueblo abandonó a Dios y sirvió a otros dioses, por eso vinieron todas esas desgracias.

Luego Moshé dice que, aunque el pueblo sea dispersado entre las naciones por sus pecados, si regresan a Dios de todo corazón y con toda el alma, Dios los reunirá de nuevo en su tierra, sin importar lo lejos que estén. Dios les ayudará a amarlo y a cumplir sus mandamientos, y los bendecirá con abundancia. Moshé les enseña que la Torá y sus preceptos no son imposibles ni están fuera de su alcance; están muy cerca, en sus labios y en su corazón, para que puedan cumplirlos. Moshé pone ante el pueblo una elección: vida y bien, o muerte y mal. Si aman a Dios, siguen sus caminos y cumplen sus mandamientos, vivirán y se multiplicarán en la tierra. Pero si se apartan y adoran a otros dioses, perecerán. Moshé les ruega que elijan la vida, para que ellos y sus hijos vivan, amando a Dios, escuchando su voz y aferrándose a Él, porque Dios es su vida y la prolongación de sus días, para habitar en la tierra prometida a Abraham, Isaac y Jacob.

Idea de la Parashá: Uno de los mensajes más profundos de esta parashá es que la Torá y sus mandamientos no son lejanos ni inalcanzables. No están en el cielo ni al otro lado del mar, sino que están cerca de nosotros—en nuestra boca y en nuestro corazón. Esto enseña que todos podemos acercarnos a Dios y vivir una vida con sentido y valores. La decisión siempre está en nuestras manos, y nadie queda fuera de la posibilidad de volver y renovarse. Incluso después de errores o exilio, el camino de regreso siempre está abierto. Esta idea nos da esperanza y responsabilidad: nunca estamos demasiado lejos, y el poder de elegir la vida siempre nos pertenece.


Creado por el Rabino Ari (IA)