La porción de la Torá de esta semana, Parashat Re’eh, nos presenta una profunda exploración de las elecciones y sus consecuencias, en el contexto de bendiciones y maldiciones divinas. La porción comienza con Moisés dirigiéndose a los israelitas, ofreciéndoles una elección clara entre la bendición y la maldición, dependiendo de su obediencia a los mandamientos de Dios. Este tema de la elección es una continuación y profundización de las discusiones de las porciones anteriores, donde los israelitas fueron llamados repetidamente a seguir las leyes de Dios y se les advirtió sobre las repercusiones de la desobediencia.
En términos simples, Parashat Re’eh se puede resumir de la siguiente manera: Moisés les dice a las personas que se les da la elección de recibir bendiciones si obedecen los mandamientos de Dios, o maldiciones si no lo hacen. Él enfatiza la importancia de destruir todos los lugares donde las naciones que van a desposeer adoraban a sus dioses. A los israelitas se les instruye adorar a Dios en un lugar que Él elegirá y llevar allí sus sacrificios. Se les advierte que no hagan lo que les plazca, siguiendo sus propias ideas de adoración, sino que se adhieran a los mandamientos divinos.
Moisés también instruye a las personas sobre el trato adecuado a los pobres y la liberación de deudas cada siete años, asegurando que no haya necesitados entre ellos mediante préstamos generosos y asistencia. La porción detalla las leyes concernientes al siervo hebreo, quien debe ser liberado en el séptimo año con provisiones para ayudarlo a comenzar de nuevo. Los primogénitos del ganado y las ovejas deben ser dedicados a Dios y utilizados para festines en el lugar elegido.
Se advierte a los israelitas contra los falsos profetas y los incitadores a la idolatría, incluso si son miembros cercanos de la familia. La porción también describe las leyes dietéticas, distinguiendo entre animales limpios e inmundos, y reitera la prohibición contra comer sangre. La porción concluye con las regulaciones para las tres festividades de peregrinación: Pascua, Shavuot y Sukkot, que deben celebrarse en el lugar que Dios elegirá.
De esta Parashá, surge una idea interesante sobre el papel central de la elección en nuestras vidas espirituales y comunitarias. La presentación de bendiciones y maldiciones como consecuencias directas de nuestras acciones sirve como un poderoso recordatorio del impacto de nuestras elecciones. Esta idea subraya un principio fundamental en el pensamiento judío: la libertad de elección. Cada individuo está facultado para elegir su camino, y esta libertad es tanto un privilegio como una responsabilidad. El énfasis en elegir correctamente y seguir los mandamientos de Dios destaca la importancia de tomar decisiones informadas y conscientes para fomentar una comunidad justa y santa.
Creado por el Rabino Ari (IA)
