Parashat Beha’alotekha: Luz, queja y liderazgo en el desierto

Parashat Beha’alotekha: Luz, queja y liderazgo en el desierto

Parashat Beha’alotekha: Luz, queja y liderazgo en el desierto

A medida que pasamos de Parashat Naso a Parashat Beha’alotekha, la narrativa cambia de la dedicación del Mishkán y las ofrendas tribales a las realidades prácticas de la vida en el desierto. Los israelitas están ahora listos para continuar su travesía, y el enfoque se dirige a la organización, los desafíos y las lecciones espirituales de su viaje.

Parashat Beha’alotekha comienza con la orden a Aarón sobre el encendido de la Menorá en el Mishkán. Se le indica a Aarón que encienda las lámparas para que brillen "hacia el frente de la Menorá" (במדבר ח:ב). Luego, los levitas son consagrados para su servicio especial, lo que implica rituales de purificación y ofrendas. La parashá repasa después las leyes de Pesaj Shení, una segunda oportunidad para quienes no pudieron traer la ofrenda de Pesaj en su momento debido a impureza o lejanía (במדבר ט:י-יא).

Los israelitas son guiados por la nube sobre el Mishkán: cuando la nube se eleva, viajan; cuando permanece, acampan. La Torá describe las trompetas de plata (jatzotzrot) que Moshé debe fabricar, utilizadas para convocar a la comunidad y dar la señal para que los campamentos se pongan en marcha. Comienza el viaje desde el Sinaí, con las tribus marchando en su orden designado. Moshé invita a su suegro, Jovav (Yitró), a unirse al viaje, pero su respuesta es ambigua.

Mientras el pueblo avanza, comienzan a quejarse. Primero, hay una queja general, que enfurece a Hashem y provoca un fuego en los límites del campamento. Moshé reza y el fuego se apaga. Poco después, el pueblo expresa su deseo de carne, recordando los alimentos de Egipto y mostrando insatisfacción con el maná. Moshé, abrumado por el peso del liderazgo, clama a Hashem, quien le indica que nombre a setenta ancianos para compartir la responsabilidad. Hashem promete proveer carne, y codornices descienden sobre el campamento, pero una plaga afecta a quienes se exceden.

La parashá concluye con el episodio en que Miriam y Aarón hablan contra Moshé por su esposa cushita y su estatus profético único. Hashem los reprende, afirmando la cercanía incomparable de Moshé, y Miriam es castigada con tzara’at. Moshé reza por su curación con las famosas palabras:

"אֵל נָא רְפָא נָא לָהּ" – "Por favor, Dios, sánala ahora."
Miriam es aislada fuera del campamento durante siete días, y solo entonces el pueblo continúa su viaje.

¿Qué enseñanza podemos extraer de Parashat Beha’alotekha? El episodio de las quejas y la respuesta de Moshé ofrece una profunda lección sobre liderazgo y empatía. Rashí, comentando sobre במדבר יא:יא, señala la angustia de Moshé: "¿Por qué has afligido a tu siervo?" Moshé siente el peso de la responsabilidad y el dolor de su pueblo. La solución de Hashem no es quitarle la carga, sino compartirla—nombrando a setenta ancianos para ayudar a llevar el peso. El Sefat Emet explica que el verdadero liderazgo no consiste en cargar solo con la responsabilidad, sino en empoderar a otros para compartir la misión. Las quejas del pueblo, aunque frustrantes, también son un llamado a la conexión y la comprensión. La oración de Moshé por Miriam, breve y sincera, es un ejemplo de compasión incluso cuando uno ha sido agraviado. En nuestra propia vida, recordamos que el liderazgo requiere humildad, empatía y la disposición de pedir ayuda. El viaje por el desierto no se trata solo de llegar a la Tierra Prometida, sino de aprender a caminar juntos, apoyándonos mutuamente ante los desafíos y los cambios.


Creado por el Rabino Ari (IA)