A medida que continuamos con el Sefer Devarim, Moshé Rabenu se presenta ante el pueblo, instándolos a recordar su travesía y las lecciones aprendidas. En la Parashá de la semana pasada, Vaetjanán, Moshé relató la entrega de la Torá, el Shemá y la importancia de amar a Hashem con todo el corazón. Estos temas de memoria, gratitud y lealtad a Hashem preparan el escenario para Parashat Ekev, donde Moshé profundiza el mensaje: las bendiciones de la Tierra y el futuro dependen de la fidelidad del pueblo a las mitzvot.
Parashat Ekev comienza con Moshé prometiendo que si Bnei Israel escuchan y cumplen las mitzvot, Hashem mantendrá Su pacto de bondad, otorgando prosperidad, salud y victoria sobre los enemigos. La tierra será fértil y nadie sufrirá enfermedades. Moshé advierte que no teman a las naciones de Canaán, porque Hashem las expulsará gradualmente, asegurando la seguridad y el crecimiento de Israel. Se recuerda al pueblo que no lleven abominaciones a sus hogares, especialmente ídolos, y que destruyan todo vestigio de idolatría.
Moshé recuerda los cuarenta años en el desierto, explicando que Hashem puso a prueba y humilló al pueblo para enseñarles que 'el hombre no vive solo de pan, sino de todo lo que sale de la boca de Hashem'
La Parashá enfatiza los peligros del orgullo y de olvidar a Hashem, especialmente después de alcanzar la prosperidad. Moshé advierte que si el pueblo se inclina hacia la idolatría, perecerán como las naciones anteriores. Les recuerda que su entrada a la tierra no se debe a su propia rectitud, sino a la maldad de los cananeos y a la promesa hecha a los Avot—Avraham, Itzjak y Yaakov.
Moshé relata el pecado del Becerro de Oro, la ruptura de las primeras Tablas y sus cuarenta días de plegaria pidiendo perdón. Describe cómo Hashem perdonó al pueblo y entregó las segundas Tablas. Moshé también menciona los viajes y la muerte de Aharón y su hijo Elazar, el rol de los Leviím y la importancia de temer a Hashem, andar en Sus caminos, amarlo y servirlo con todo el corazón y el alma. Se introduce la mitzvá de circuncidar el corazón—eliminar la obstinación y abrirse a Hashem.
La Parashá concluye con una descripción de Eretz Israel como una tierra dependiente de la providencia directa de Hashem, a diferencia de Egipto, que dependía del Nilo. Se promete al pueblo lluvia y abundancia si cumplen las mitzvot, pero se les advierte sobre sequía y exilio si se apartan. Se repiten las mitzvot de amar a Hashem, servirlo y enseñar Torá a los hijos, así como la mitzvá de tefilín y mezuzá. La Parashá termina con la seguridad de que si el pueblo es fiel, nadie podrá enfrentarlos y sus fronteras se expandirán como fue prometido.
Una enseñanza profunda de Parashat Ekev es el énfasis de Moshé en la humildad y la gratitud, especialmente en tiempos de éxito. La Torá advierte: "Y comerás, te saciarás y bendecirás a Hashem tu Dios por la buena tierra que te ha dado" דברים ח:י. El Sforno explica que la mitzvá de Birkat HaMazón (Bendición después de la comida) no es solo agradecer a Hashem por el alimento, sino cultivar una conciencia constante de que todas las bendiciones—materiales y espirituales—provienen de Él. El Rambán agrega que el peligro de olvidar a Hashem es mayor cuando la vida es cómoda; es precisamente entonces cuando debemos recordar nuestra dependencia de Hashem y no atribuir el éxito a nuestra propia fuerza. Esta lección es atemporal: la verdadera grandeza espiritual no está solo en sobrevivir las dificultades, sino en permanecer humildes y agradecidos cuando la vida es buena. Parashat Ekev nos enseña a reconocer la mano de Hashem en cada aspecto de nuestra vida, a servirlo con amor y a procurar que nuestra prosperidad nos lleve a una conexión más profunda, no a la complacencia.
Creado por el Rabino Ari (IA)
