Parashat Ki Tetzeh: Leyes, vida y enseñanzas de la parashá más detallada de la Torá

Parashat Ki Tetzeh: Leyes, vida y enseñanzas de la parashá más detallada de la Torá

Parashat Ki Tetzeh: Leyes, vida y enseñanzas de la parashá más detallada de la Torá

La semana pasada, en Parashat Shoftim, aprendimos sobre la importancia de la justicia, el nombramiento de jueces y oficiales, las normas para reyes, profetas y sacerdotes, y la creación de ciudades de refugio. La Torá comenzó a establecer las bases para una sociedad justa y moral mientras los israelitas se preparaban para entrar a la Tierra de Israel. Estos temas de justicia y responsabilidad social continúan y se vuelven aún más específicos en la parashá de esta semana, Ki Tetzeh.

Ki Tetzeh está repleta de mitzvot—más que cualquier otra parashá de la Torá. Abarca una gran variedad de leyes que tocan casi todos los aspectos de la vida cotidiana. Aquí te presentamos lo que aparece explícitamente en la parashá, explicado en un lenguaje sencillo y actual:

Si sales a la guerra y ves a una mujer hermosa entre los cautivos, puedes tomarla como esposa, pero hay reglas específicas: debe raparse la cabeza, cortarse las uñas y llorar por su familia durante un mes antes de casarte con ella. Si después ya no la quieres, debes dejarla en libertad y no venderla ni tratarla como esclava.

Si un hombre tiene dos esposas, una amada y otra no, y ambas tienen hijos, los derechos del primogénito no pueden ser quitados al hijo de la esposa no amada. El primogénito debe recibir una doble porción de la herencia.

Si un hombre tiene un hijo terco y rebelde que no obedece a sus padres ni siquiera después de ser reprendido, los padres pueden llevarlo ante los ancianos de la ciudad. Si los ancianos están de acuerdo, el hijo es condenado a muerte para eliminar el mal de entre el pueblo.

Si alguien es ejecutado y colgado de un árbol, el cuerpo no debe quedar allí durante la noche. Debe ser enterrado el mismo día, porque un cuerpo colgado es una maldición para Dios.

Si ves que el buey o la oveja de tu prójimo se ha extraviado, debes devolvérselo. Si no conoces al dueño, cuida del animal hasta encontrarlo. Lo mismo aplica para ropa perdida o cualquier objeto extraviado. No puedes ignorarlo. Si ves que el burro o el buey de tu prójimo ha caído en el camino, ayúdalo a levantarlo.

Las mujeres no deben vestirse con ropa de hombre, ni los hombres con ropa de mujer. Esto es considerado una abominación ante Dios.

Si encuentras un nido de ave con la madre sobre los huevos o los polluelos, puedes tomar los polluelos, pero primero debes dejar ir a la madre, para que tengas bienestar y una vida larga.

Al construir una casa nueva, debes poner una baranda en el techo para evitar que alguien se caiga.

No debes sembrar tu viñedo con dos tipos de semillas, arar con un buey y un burro juntos, ni vestir ropa hecha de lana y lino mezclados.

Debes colocar flecos (tzitzit) en las cuatro esquinas de tus prendas.

Si un hombre se casa con una mujer y luego afirma que no era virgen, los ancianos deben investigar. Si la acusación es falsa, el hombre es castigado, debe pagar al padre de la mujer y permanecer casado con ella. Si la acusación es verdadera, la mujer es condenada a muerte.

Si un hombre es sorprendido acostándose con una mujer casada, ambos deben morir. Si un hombre viola a una mujer comprometida en la ciudad y ella no grita, ambos son castigados. Si ocurre en el campo, solo el hombre es castigado, porque ella pudo haber gritado y nadie la escuchó. Si un hombre viola a una mujer que no está comprometida, debe pagar al padre de la mujer y casarse con ella, y nunca podrá divorciarse de ella.

Un hombre no puede casarse con la exesposa de su padre.

Hombres con genitales dañados o cortados no pueden formar parte de la asamblea de Dios. Tampoco quienes nacen de uniones prohibidas, ni amonitas ni moabitas. Sin embargo, los edomitas y egipcios pueden integrarse después de tres generaciones.

Cuando los israelitas acampan, deben mantener el campamento santo. Si alguien se vuelve impuro, debe salir del campamento hasta purificarse. Debe haber un lugar designado fuera del campamento para hacer las necesidades, y una herramienta para cubrir los desechos, porque la presencia de Dios está en el campamento.

No devuelvas a un esclavo fugitivo a su amo si busca refugio contigo. Puede vivir entre ustedes donde él elija.

No debe haber prostitutos ni prostitutas entre los israelitas. No puedes ofrecer a Dios el dinero ganado por prostitución ni el precio de un perro.

No cobres intereses a otro israelita, pero sí puedes cobrar intereses a extranjeros.

Si haces una promesa a Dios, debes cumplirla. Si no prometes, no eres culpable.

Si entras al viñedo de tu vecino, puedes comer uvas, pero no llevarte ninguna. Si entras a un campo de cereal, puedes arrancar espigas con la mano, pero no usar una hoz.

Si un hombre se divorcia de su esposa y ella se casa con otro, y luego queda divorciada o viuda, el primer esposo no puede volver a casarse con ella.

Si un hombre acaba de casarse, está exento del servicio militar durante un año, para alegrar a su esposa.

No tomes como garantía de un préstamo una piedra de molino, porque es esencial para la vida.

Si alguien secuestra a un israelita y lo vende, el secuestrador debe morir.

Ten cuidado con la tzara’at (enfermedad de la piel) y sigue las indicaciones de los sacerdotes.

Si prestas dinero, no entres a la casa del deudor para tomar una prenda. Espera afuera y él te la entregará. Si la prenda es el manto de un pobre, devuélvelo antes del anochecer para que pueda dormir con él.

No explotes a un trabajador contratado, especialmente si es pobre o necesitado. Paga su salario el mismo día.

Los padres no deben morir por los pecados de los hijos, ni los hijos por los de los padres. Cada uno es responsable de sus propios actos.

No perviertas la justicia con extranjeros u huérfanos. No tomes la prenda de una viuda. Recuerda que fuiste esclavo en Egipto.

Al cosechar, si olvidas una gavilla en el campo, no regreses por ella. Déjala para el extranjero, el huérfano y la viuda. Lo mismo con las aceitunas y las uvas—deja lo que queda para los necesitados.

Si hay una disputa, al culpable se le pueden dar azotes, pero no más de cuarenta, para no humillarlo.

No pongas bozal al buey mientras trilla el grano.

Si un hombre muere sin hijos, su hermano debe casarse con la viuda (yibum). Si se niega, ella le quita el zapato y escupe ante los ancianos, y él es conocido como "a quien le quitaron el zapato".

Si dos hombres pelean y la esposa de uno agarra las partes íntimas del otro para ayudar a su marido, se le debe cortar la mano.

No tengas pesas o medidas desiguales—deben ser justas y exactas.

Recuerda lo que Amalek te hizo cuando saliste de Egipto. Cuando tengas descanso de tus enemigos, borra el recuerdo de Amalek de debajo del cielo. No lo olvides.

Una idea poderosa de esta parashá es la profunda preocupación de la Torá por la dignidad humana y la compasión, incluso en medio de tantas leyes. Ya sea al dejar ir a la madre ave antes de tomar los huevos, devolver objetos perdidos, pagar a los trabajadores a tiempo o no humillar a quien es castigado, la Torá insiste en que toda persona—e incluso los animales—merecen respeto y bondad. Las leyes no son solo para mantener el orden, sino para construir una sociedad donde la empatía y la justicia vayan de la mano. Esto nos enseña que los detalles de la vida diaria son oportunidades para traer santidad y bondad al mundo, y que la verdadera espiritualidad se encuentra en cómo tratamos a los demás, especialmente a los más vulnerables.


Creado por el Rabino Ari (IA)