Mientras continuamos con el Sefer Devarim, Moshé Rabenu se presenta ante el pueblo, preparándolos para la vida en la Tierra de Israel. En la parashá de la semana pasada, Ekev, Moshé enfatizó la importancia de recordar la bondad de Hashem, cumplir las mitzvot y las consecuencias de olvidar a Dios. Estos temas de elección, recompensa y responsabilidad fluyen directamente hacia Parashat Re’eh, donde Moshé presenta al pueblo una elección clara entre bendición y maldición, y establece las bases para una sociedad santa en la tierra.
Parashat Re’eh comienza con la declaración de Moshé de que Hashem pone ante el pueblo una bendición y una maldición: la bendición si obedecen los mandamientos de Dios, y la maldición si se apartan (דברים יא:כו-כח). Al entrar en la tierra, el pueblo debe proclamar estas bendiciones y maldiciones en el Monte Gerizim y el Monte Ebal. La parashá luego detalla las leyes que darán forma a la sociedad israelita:
- Destruir todos los lugares de culto idolátrico en la tierra, y no adorar a Hashem al estilo de las naciones. En cambio, Dios elegirá un lugar central para Su culto, donde deberán llevarse los sacrificios y ofrendas (דברים יב:ב-יד).
- Está permitido comer carne fuera del contexto de los sacrificios, pero nunca se debe consumir sangre. Se repiten las leyes de los diezmos y ofrendas, enfatizando que ciertas porciones deben llevarse al lugar elegido.
- Se dan advertencias contra la idolatría: incluso si un profeta o soñador realiza señales pero incita a la idolatría, no se le debe escuchar. De igual manera, si un familiar cercano o toda una ciudad se vuelca a la idolatría, deben ser castigados severamente (דברים יג:ב-יט).
- Se reiteran las prohibiciones contra la autolesión y el consumo de animales no kasher. La Torá enumera los animales, peces y aves permitidos y prohibidos, y repite la prohibición de cocer un cabrito en la leche de su madre.
- Se detallan las leyes de los diezmos: cada año, una décima parte de la cosecha debe comerse en Jerusalén, o canjearse por dinero si la distancia es demasiado grande. Cada tercer año, el diezmo se entrega a los pobres.
- Se ordena la mitzvá de shemitat kesafim (liberación de deudas) en el séptimo año, junto con el llamado a prestar generosamente a los necesitados, y las leyes de liberar a los esclavos hebreos después de seis años de servicio.
- La parashá concluye con las leyes de los animales primogénitos y el mandato de celebrar las tres festividades de peregrinación—Pesaj, Shavuot y Sucot—en el lugar elegido, con todos sus detalles y requisitos.
Uno de los aspectos más destacados de Parashat Re’eh es su énfasis repetido en el poder de la elección. La parashá comienza con las palabras de Moshé:
Rambán (Najmánides) explica que la Torá no solo describe un evento único, sino una realidad constante: cada día, cada uno de nosotros se encuentra en una encrucijada, pudiendo elegir bendición o maldición a través de nuestras acciones. Las leyes detalladas de la Torá—sobre el culto, la comida, la caridad, las festividades—no son solo reglas, sino oportunidades para construir una sociedad basada en la santidad y la compasión. La elección no es abstracta; se vive en el mercado, en el hogar y en el santuario.
Rav Kook agrega que el mandato de destruir la idolatría y centralizar el culto no es solo erradicar creencias falsas, sino unificar al pueblo en torno a un centro espiritual compartido. Cuando elegimos servir a Hashem juntos, creamos una sociedad donde la bendición realmente puede habitar. Parashat Re’eh nos desafía: ¿Elegiremos ver las oportunidades de bendición en nuestra vida diaria, y construiremos una comunidad digna de la presencia de Dios?
Creado por el Rabino Ari (IA)
