Parashat Va'yigash: El emotivo reencuentro y el viaje a Egipto

Parashat Va'yigash: El emotivo reencuentro y el viaje a Egipto

Parashat Va'yigash: El emotivo reencuentro y el viaje a Egipto

En el capítulo anterior de la historia de Yosef y sus hermanos: En la Parashá de la semana pasada, Miketz, Yosef—ahora el poderoso virrey de Egipto—puso a prueba a sus hermanos que habían llegado a comprar alimento durante la hambruna. Los acusó de ser espías, exigió que trajeran a su hermano menor Binyamín y, en secreto, devolvió el dinero a sus costales. Cuando regresaron con Binyamín, Yosef lo incriminó colocando su copa de plata en el saco de Binyamín y declaró que él debía quedarse como su esclavo. Los hermanos quedaron atónitos y desesperados, sin saber que el gobernante egipcio era en realidad su propio hermano Yosef.

Esta semana en Parashat Va'yigash: Yehudá da un paso al frente y suplica con gran emoción a Yosef, explicando que su padre Yaakov no soportaría perder a Binyamín. Yehudá se ofrece a sí mismo como esclavo en lugar de su hermano. Las palabras de Yehudá conmueven tanto a Yosef que ya no puede contenerse. Hace salir a todos los egipcios de la sala y revela su verdadera identidad a sus hermanos, diciendo: "¡Yo soy Yosef! ¿Aún vive mi padre?" Los hermanos quedan paralizados y sin palabras. Yosef los tranquiliza, diciéndoles que no se angustien ni se reprochen por haberlo vendido, pues todo fue parte del plan de Dios para salvar vidas durante la hambruna.

Yosef pide a sus hermanos que regresen rápidamente a Canaán y traigan a su padre Yaakov y a toda la familia a Egipto, donde él podrá cuidar de ellos durante los años restantes de escasez. Abraza a Binyamín y a todos sus hermanos, y juntos lloran de emoción. Yosef les entrega regalos y provisiones para el viaje, y el propio faraón ordena enviar carros y suministros para traer a Yaakov y su familia a Egipto.

Los hermanos regresan a Canaán y le cuentan a Yaakov que Yosef está vivo y gobierna Egipto. Al principio, Yaakov no puede creerlo, pero al ver los carros que Yosef envió, recobra el ánimo. Dios se le aparece a Yaakov en una visión nocturna y le dice que no tema descender a Egipto, pues allí hará de él una gran nación y lo hará regresar.

Yaakov y toda su familia—setenta personas en total—viajan a Egipto. La Torá enumera los nombres de los hijos y nietos de Yaakov que hacen el viaje. Al llegar, Yosef prepara su carro y sale al encuentro de su padre. El reencuentro está lleno de lágrimas y alegría. Yosef aconseja a su familia que digan que son pastores cuando se presenten ante el faraón, ya que los egipcios desprecian a los pastores, y así podrán establecerse en la tierra de Goshen.

Yosef presenta a cinco de sus hermanos ante el faraón, quien les permite asentarse en Goshen. Yosef también presenta a su padre Yaakov al faraón, y Yaakov lo bendice. La hambruna continúa y los egipcios acuden a Yosef en busca de alimento. Cuando se quedan sin dinero, Yosef acepta su ganado a cambio de comida, y finalmente sus tierras y a ellos mismos como siervos del faraón. Yosef les da semillas para sembrar y establece que una quinta parte de la cosecha pertenezca al faraón, y el resto sea para el pueblo. Los israelitas se establecen en Goshen, adquieren propiedades y se multiplican en gran número. La Parashá concluye con Yaakov viviendo diecisiete años en Egipto y, al acercarse su muerte, pide a Yosef que le jure que lo enterrará en Canaán, en la tumba de sus antepasados.

Una reflexión de la Parashá: Uno de los momentos más impactantes de esta Parashá es el acercamiento de Yehudá a Yosef. Yehudá, quien en el pasado sugirió vender a Yosef, ahora asume la responsabilidad y se ofrece en lugar de Binyamín. Esta transformación muestra el poder del arrepentimiento genuino y el crecimiento personal. La Parashá nos enseña que, incluso después de cometer errores, una persona puede cambiar, asumir sus actos y actuar con valentía y compasión. El reencuentro entre Yosef y sus hermanos solo es posible gracias a este cambio, recordándonos que la reconciliación y la sanación son posibles cuando enfrentamos nuestro pasado y elegimos actuar mejor.


Creado por el Rabino Ari (IA)